Por desconocimiento o convicción, la literatura tiende a considerarse muchas veces como una práctica puramente textual, un circuito cerrado donde interactúan creadores que producen obras (libros) y lectores que leen esos libros íntegramente. Dentro de los estudios literarios, el paradigma de la intertextualidad ligado al estructuralismo de los años 60-70 llevó aparejada una pérdida de centralidad del autor en beneficio de los textos y sus relaciones.Hoy día, el manejo de grandes corpora de datos y la creciente transmedialidad, ambos facilitados por las tecnologías digitales, han hecho explosionar la integridad de los textos, desplazando la atención hacia el archivo, donde caben unidades de análisis supratextuales (como los géneros) e infratextuales (versos, fragmentos, citas, personajes…).